
Observatorio Ciudadano de la Educación. Colaboraciones Libres Volumen V, número 168. México, mayo de 2005
Ética y valores en la educación
Yeny Mendoza Péreze-mail yeny_mp@hotmail.com
El valor de los valoresHace un par de días ocurrió un suceso motivo de reflexión. Un alumno de educación primaria presentó tareas atrasadas, cuando se revisó la libreta fue evidente, sus padres habían realizado las actividades. Al hablar con ellos, se justificaron expresando que finalmente había cumplido, que la materia no era de su agrado y que aún así había aprendido el tema. Este asunto viene a colación con el presente porque es cierto, la educación tiene como objetivo transmitir conocimientos pero también formar el carácter de los alumnos, dentro de lo cual está implícito la formación de valores y la escuela, es el lugar idóneo para ello, entonces, ¿cuál es el papel que desempeña el maestro?¿qué tipo de valores debe promover? Partimos de la idea que educar es la acción de conducir o dirigir; que la familia, la sociedad y los medios de comunicación influyen en los individuos, pero el maestro tiene un papel decisivo; que el fin de los valores es recuperar el valor de la humanidad misma y que dichos valores no se reducen a la enseñanza de una asignatura sino más bien son transmitidos por medio de situaciones cotidianas ya que no es posible educar sin formar en valores, por lo tanto, promoverán la capacidad para formular juicios y actuar conforme a ellos.
Es innegable que hoy en día vivimos tiempos de crisis económica, política, social, ecológica y, hay hasta quien dice de valores. En realidad, los valores nunca han estado en crisis (aunque esa sea la percepción social), los humanos en cambio si lo estamos, tan es así que no existe una figura o un modelo a seguir con las virtudes necesarias para poder serlo. Se dice crisis de valores quizá porque éstos no se reflejan en la realidad y los vemos como algo tan remoto, casi imposible; aunado a ello, la idea materialista de que los humamos valemos en la medida de los bienes y si no, por qué con frecuencia se mide la felicidad con logros materiales.
De manera general, se puede decir que el maestro tiene el deber de ser especialista en su área para transmitir conocimientos, pero además debe poseer ciertas destrezas, habilidades y virtudes que ayuden al desarrollo integral del alumno, es decir, darle los medios para que sea capaz de desenvolverse en la sociedad y contribuya de alguna manera a mejorarla. Visto así, es preciso subrayar que la formación de valores es más que la enseñanza cívica lo cual de por sí, ya involucra un juego de intereses. Como los principales involucrados en este caso son los alumnos, no está de más reconocer que son objeto de corrupción, discriminación, intolerancia. . . en la medida que no existe igualdad de oportunidades, además la educación finalmente es la acción que ejercen las generaciones adultas sobre los niños y adolescentes especialmente porque son quienes aún no están formados y por lo tanto son más manejables lo cual reprime y domina, y esto, es lo que aprenden, de ahí la necesidad de darle un valor a los valores. Por otro lado, la escuela como institución y los maestros como partícipes en ella han sufrido una seria devaluación al entregar resultados poco cualitativos. Así las cosas, es necesario considerar los valores que habrán de reivindicarlos con la sociedad, pero sobre todo los que habrán de transmitir para dar lugar a la formación y desarrollo de sujetos con cierta ética y moral.
El primer paso ha de ser enfrentar el problema, porque los problemas de la humanidad son problemas de todos a final de cuentas y es menester que la sociedad se involucre con esta causa. Sin embargo, la cuestión aquí radica en el papel de la educación y la tarea del maestro quienes deben tener la disponibilidad para asumir el reto de transmitir valores tarea delicada porque más que conceptos es imprescindible el ejemplo. Primeramente, hago el señalamiento, se debe educar para la libertad, para esa libertad que no requiere castigos y que implica responsabilidad al decidir; y se debe educar en el respeto por igual, sin prejuicios. Todo ello, tiene la finalidad de contribuir a la idea de lograr una autonomía en los alumnos, con esto quiero decir que, aún cuando la formación de valores es labor del maestro, es el alumno quien habrá de ser libre para decidir su propia su ética y moral que no es lo mismo que ser libre de elegir entre lo que se le induce. Es por eso que requiere una gran gama de valores y sus referencias para que le permitan tener la capacidad de aceptar algo desde su propia convicción y no desde la del maestro, a eso se le llama responsabilidad y toda elección tomada con responsabilidad o no, tiene consecuencias.
La problemática radica en cómo enseñar a ser responsable y remito al caso antes enunciado. La responsabilidad tendrá que ser más bien una corresponsabilidad, es decir, implica a uno mismo y el respeto por el otro. Con esto, se puede esperar la satisfacción de haber actuado conforme a una ética y moral, claro, en estos tiempos tan acelerados a pocos les importa actuar conforme a unos principios. Pero eso en realidad es causa de preocupación relativa si nos ponemos la camiseta como comúnmente se dice; el pasado debe ser un antecedente y el futuro una consecuencia del presente, por tanto el reto consiste en crear hoy una base sólida de actitudes y valores y, obviamente darles un valor, una importancia en nuestra vida. Entonces hay que tomar conciencia. No basta saber que el autoestima es el amor racional a uno mismo, sino hacerla motor de un deseo de logro y de superación. No basta conocer que la justicia implica equidad, veracidad y rectitud, sino utilizarla como el mejor medio para la solución de problemas entre las personas y los pueblos. No basta saber que la tolerancia es el respeto hacia las ideas de los demás, es aceptar que no todo es como yo pienso lo cual no significa indiferencia. No basta saber que las guerras son malas, habrá que fundamentar la paz como un deber ético, como una forma de comprensión entre los individuos y los pueblos, como una forma de reconocimiento de la diversidad, entonces habrá que empezar por combatir la violencia más cercana al niño, la que ve todos los días en la calle, en los medios de comunicación, etc. No basta tener buenas calificaciones, sino formar la estudiosidad como medio para aprender y tener una visión más completa en cualquier tema. No basta con socorrer a los pobres, sino crear la sensibilidad hacia las necesidades de los demás. No basta decir al alumno que debe esperar su turno, habrá que sustentar que la constancia y la paciencia son virtudes que están encaminadas hacia el logro de un fin. No basta simplemente expresar que todos somos iguales habrá que empezar por dar un trato semejante al pobre y al rico, al blanco y al negro, al creyente y al ateo, al sano y al enfermo. No basta con hablar de una honradez superflua, habrá que ser honestos con ellos y con nosotros mismos.
Para finalizar concluimos con lo siguiente, el alumno debe conocer los códigos del “deber ser” para que, por él mismo sea capaz de tomar la decisión de lo que considere correcto y legítimo, de manera autónoma. Los valores son imprescindibles para la el logro de una educación de calidad, de una formación integral, y los medios de los cuales puede hacer uso el maestro es en primer instancia la palabra, a través de su argumentación y reflexión pero sobre todo de sus propios actos, porque los valores sin valor, no valen.
*Alumna del Diplomado, Especialidad y Maestría en Ciencias de la Educación del Instituto Tecnológico Superior del Occidente, Hidalgo. Ensayo “El valor de los valores”. Mixquiahuala de Juárez, Hgo., 6 de mayo de 2005.
Es innegable que hoy en día vivimos tiempos de crisis económica, política, social, ecológica y, hay hasta quien dice de valores. En realidad, los valores nunca han estado en crisis (aunque esa sea la percepción social), los humanos en cambio si lo estamos, tan es así que no existe una figura o un modelo a seguir con las virtudes necesarias para poder serlo. Se dice crisis de valores quizá porque éstos no se reflejan en la realidad y los vemos como algo tan remoto, casi imposible; aunado a ello, la idea materialista de que los humamos valemos en la medida de los bienes y si no, por qué con frecuencia se mide la felicidad con logros materiales.
De manera general, se puede decir que el maestro tiene el deber de ser especialista en su área para transmitir conocimientos, pero además debe poseer ciertas destrezas, habilidades y virtudes que ayuden al desarrollo integral del alumno, es decir, darle los medios para que sea capaz de desenvolverse en la sociedad y contribuya de alguna manera a mejorarla. Visto así, es preciso subrayar que la formación de valores es más que la enseñanza cívica lo cual de por sí, ya involucra un juego de intereses. Como los principales involucrados en este caso son los alumnos, no está de más reconocer que son objeto de corrupción, discriminación, intolerancia. . . en la medida que no existe igualdad de oportunidades, además la educación finalmente es la acción que ejercen las generaciones adultas sobre los niños y adolescentes especialmente porque son quienes aún no están formados y por lo tanto son más manejables lo cual reprime y domina, y esto, es lo que aprenden, de ahí la necesidad de darle un valor a los valores. Por otro lado, la escuela como institución y los maestros como partícipes en ella han sufrido una seria devaluación al entregar resultados poco cualitativos. Así las cosas, es necesario considerar los valores que habrán de reivindicarlos con la sociedad, pero sobre todo los que habrán de transmitir para dar lugar a la formación y desarrollo de sujetos con cierta ética y moral.
El primer paso ha de ser enfrentar el problema, porque los problemas de la humanidad son problemas de todos a final de cuentas y es menester que la sociedad se involucre con esta causa. Sin embargo, la cuestión aquí radica en el papel de la educación y la tarea del maestro quienes deben tener la disponibilidad para asumir el reto de transmitir valores tarea delicada porque más que conceptos es imprescindible el ejemplo. Primeramente, hago el señalamiento, se debe educar para la libertad, para esa libertad que no requiere castigos y que implica responsabilidad al decidir; y se debe educar en el respeto por igual, sin prejuicios. Todo ello, tiene la finalidad de contribuir a la idea de lograr una autonomía en los alumnos, con esto quiero decir que, aún cuando la formación de valores es labor del maestro, es el alumno quien habrá de ser libre para decidir su propia su ética y moral que no es lo mismo que ser libre de elegir entre lo que se le induce. Es por eso que requiere una gran gama de valores y sus referencias para que le permitan tener la capacidad de aceptar algo desde su propia convicción y no desde la del maestro, a eso se le llama responsabilidad y toda elección tomada con responsabilidad o no, tiene consecuencias.
La problemática radica en cómo enseñar a ser responsable y remito al caso antes enunciado. La responsabilidad tendrá que ser más bien una corresponsabilidad, es decir, implica a uno mismo y el respeto por el otro. Con esto, se puede esperar la satisfacción de haber actuado conforme a una ética y moral, claro, en estos tiempos tan acelerados a pocos les importa actuar conforme a unos principios. Pero eso en realidad es causa de preocupación relativa si nos ponemos la camiseta como comúnmente se dice; el pasado debe ser un antecedente y el futuro una consecuencia del presente, por tanto el reto consiste en crear hoy una base sólida de actitudes y valores y, obviamente darles un valor, una importancia en nuestra vida. Entonces hay que tomar conciencia. No basta saber que el autoestima es el amor racional a uno mismo, sino hacerla motor de un deseo de logro y de superación. No basta conocer que la justicia implica equidad, veracidad y rectitud, sino utilizarla como el mejor medio para la solución de problemas entre las personas y los pueblos. No basta saber que la tolerancia es el respeto hacia las ideas de los demás, es aceptar que no todo es como yo pienso lo cual no significa indiferencia. No basta saber que las guerras son malas, habrá que fundamentar la paz como un deber ético, como una forma de comprensión entre los individuos y los pueblos, como una forma de reconocimiento de la diversidad, entonces habrá que empezar por combatir la violencia más cercana al niño, la que ve todos los días en la calle, en los medios de comunicación, etc. No basta tener buenas calificaciones, sino formar la estudiosidad como medio para aprender y tener una visión más completa en cualquier tema. No basta con socorrer a los pobres, sino crear la sensibilidad hacia las necesidades de los demás. No basta decir al alumno que debe esperar su turno, habrá que sustentar que la constancia y la paciencia son virtudes que están encaminadas hacia el logro de un fin. No basta simplemente expresar que todos somos iguales habrá que empezar por dar un trato semejante al pobre y al rico, al blanco y al negro, al creyente y al ateo, al sano y al enfermo. No basta con hablar de una honradez superflua, habrá que ser honestos con ellos y con nosotros mismos.
Para finalizar concluimos con lo siguiente, el alumno debe conocer los códigos del “deber ser” para que, por él mismo sea capaz de tomar la decisión de lo que considere correcto y legítimo, de manera autónoma. Los valores son imprescindibles para la el logro de una educación de calidad, de una formación integral, y los medios de los cuales puede hacer uso el maestro es en primer instancia la palabra, a través de su argumentación y reflexión pero sobre todo de sus propios actos, porque los valores sin valor, no valen.
*Alumna del Diplomado, Especialidad y Maestría en Ciencias de la Educación del Instituto Tecnológico Superior del Occidente, Hidalgo. Ensayo “El valor de los valores”. Mixquiahuala de Juárez, Hgo., 6 de mayo de 2005.
Análisis de Articulo
Ética y valores en la Educación
Dada la inserción de la mujer en el mundo laboral se ha producido una desintegración en el núcleo familiar, quedando desprovistos en muchas oportunidades los hijos. Debido a esta situación, la labor de los profesionales de la educación han tomado un rol protagónico. Como se menciona en el artículo “ética y valores en la educación”[1] el concepto educación no significa sólo transmitir conocimientos, sino que va mucho más allá y está directamente relacionado con el desarrollo integral de sus alumnos y su entorno.
Los profesores para comenzar con su labor educativa deben adherirse a ciertas posturas éticas o bien en el asumir la moralidad propia respecto de los temas que están en el terreno de lo socialmente desarrollado. Estableciendo una base ética, pues, es “aquella instancia desde la cual juzgamos y valoramos la forma como, de hecho, se comporta el hombre y, al mismo tiempo, la instancia desde la cual formulamos principios y criterios acerca de cómo debemos comportarnos y hacia dónde debemos dirigir nuestra acción”[2].
“La esencia de la educación es la educación en valores”[3] y ese es el gran reto de los profesores, fomentar e inculcar en los niños valores que les permita crear una nueva sociedad amable con sus semejantes. Sin embargo para poder lograr este gran cambio social es necesario que los padres tengan una participación activa en el aprendizaje y desarrollo de sus hijos.
[1] Observatorio Ciudadano de la Educación. Colaboraciones Libres Volumen V, número 168. México, mayo de 2005
[2] www.memo.com.co/fenonino/aprenda/filosofia/filosofia04.html
[3] Apuntes de Clases
Ética y valores en la Educación
Dada la inserción de la mujer en el mundo laboral se ha producido una desintegración en el núcleo familiar, quedando desprovistos en muchas oportunidades los hijos. Debido a esta situación, la labor de los profesionales de la educación han tomado un rol protagónico. Como se menciona en el artículo “ética y valores en la educación”[1] el concepto educación no significa sólo transmitir conocimientos, sino que va mucho más allá y está directamente relacionado con el desarrollo integral de sus alumnos y su entorno.
Los profesores para comenzar con su labor educativa deben adherirse a ciertas posturas éticas o bien en el asumir la moralidad propia respecto de los temas que están en el terreno de lo socialmente desarrollado. Estableciendo una base ética, pues, es “aquella instancia desde la cual juzgamos y valoramos la forma como, de hecho, se comporta el hombre y, al mismo tiempo, la instancia desde la cual formulamos principios y criterios acerca de cómo debemos comportarnos y hacia dónde debemos dirigir nuestra acción”[2].
“La esencia de la educación es la educación en valores”[3] y ese es el gran reto de los profesores, fomentar e inculcar en los niños valores que les permita crear una nueva sociedad amable con sus semejantes. Sin embargo para poder lograr este gran cambio social es necesario que los padres tengan una participación activa en el aprendizaje y desarrollo de sus hijos.
[1] Observatorio Ciudadano de la Educación. Colaboraciones Libres Volumen V, número 168. México, mayo de 2005
[2] www.memo.com.co/fenonino/aprenda/filosofia/filosofia04.html
[3] Apuntes de Clases

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